Érase una historia de amor ||Naruto|| {SasuSaku}

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Mensaje por Mafi el Miér Dic 11, 2013 2:50 am

Titulo del fanfic: Erase una historia de amor.
Autor/a: Mafi/Ella/Ella-Ia (Todo dependiendo del sitio web)
Género: Romance, drama.
Serie: Naruto
Clasificación: +16
Advertencias: Lemmon, lenguaje grosero.
Publicaciones: MSS (Mundo SasuSaku), FanFiction y Tokyo3
Resumen: Toda historia tiene un inicio y un final, pero en el mundo real el final feliz es algo remoto, lejano y casi ficticio. Nuestras historias terminan cuando nosotros morimos, pero las historias de amor... esas son cosa muy diferente. "Erase una historia de amor" posee su título basado en el de la serie animada japonesa y el manga de Bokura Ga Ita, que en su traducción nos dice "Erase una vez nosotros", sin embargo esta historia no solo gira en torno a las vivencias de Sasuke y Sakura, y sus amigos, durante el fin del bachillerato, sino que también se adentra en ese lapso de tiempo que decidirá el resto de sus vidas y el cómo toman una de las decisiones más importantes, colocándose contra la espada y la pared antes de escoger un camino.

Mensaje del Autor: Bienvenidas al mundo del horror~ Okno. Solo les haré la introducción a mi más preciada obra que NUNCA he terminado de publicar debido a lo extensa que es. Érase una historia de amor es un fanfic terminado que contiene un total de 45 capítulos con un especial de navidad (entre estos mismos) y una secuela en progreso: Sí, me tomo en serio mi trabajo lol Pero requiero de respuestas para subir nuevo capítulo así que ¡anímense! Me gustan las críticas progresivas y los comentarios, tanto las quejas como los berrinches, siempre y cuando no pretendan ser ofensivos hacia mí... fuera de eso me importa poco que ataquen a los personajes xD Y aunque parezca lo contrario a lo largo de la historia les prometo: NO es bashing contra Karin, lo cual se comprende mejor a lo largo de la secuela. Debido a que los capítulos son extensos puesto que constan de 8 páginas de word (más o menos) cada uno es que SIEMPRE los publicaré bajo spoiler... pero en los casos en que hay lemmon colocaré una específica etiqueta para esto, así que estén al pendiente de las letras ROJAS que aparecen solo de vez en cuando~ En fin. Les dejaré BELLA literatura ahora, disfruten~
PD: Tengo la costumbre de poner portada... espero no represente problema, lol.


Spoiler:


El sol resplandecía esa mañana como en cualquier otra, se colaba por la ventana ignorando las finas cortinas blancas pues se traslucían sin problema hasta llegar al joven rostro de cierta pelirrosa. Sin embargo no era esto suficiente como para sacarla de su dulce sueño, más bien la hacía removerse un poco y buscar de la misma oscuridad que la ayudaba a descansar.
Oh, pero el gusto no le duró demasiado, pues pronto una canción de SiD empezó a sonar en el radio que hacía uso de despertador, dándole suficiente estímulo a su cuerpo para indicarle que era hora de despertar.
Así, finalmente separó los párpados y dejó ver unos adormilados ojos verde jade, para levantarse con el cabello algo despeinado y andar pronto al baño.
Su vida no era muy rutinaria, pero las mañanas sí que tendían a serlo: empezando por despertar con una buena canción de su agrado, pasar al baño a lavarse el rostro y cepillar sus dientes, volver a la habitación para arreglar su cabello y terminar poniéndose el uniforme escolar.
Esa mañana anduvo tranquila por la calle tras despedirse de sus padres. Caminó lentamente hasta el metro, donde Ino la esperaba y al subir al transporte comenzaron con la plática matutina de todos los días.
Estaban a mitad del penúltimo ciclo y no esperaban mucho más de la escuela además de graduarse. Los planes empezaban a hacerse y no tenían muchas opciones, pero todos parecían conformes.
Llegaron a su parada, bajaron del metro y tan solo caminaron unas cuantas calles para llegar al gran instituto al que pertenecían como cuerpo estudiantil. Estando ahí, se les regaló una sonrisa encantadora de parte de una tímida chica que bajaba del auto de su padre y las alcanzaba.
—¡Sakura, Hinata! —Les llamó cierta rubia con un nato interés, mismo por lo que ambas chicas dirigieron su atención a la que ya estaba en la puerta principal del colegio, a la espera de sus amigas—, ¡se hará tarde!
Era cosa de todos los días, pero la adolescencia nunca ha sido tan rutinaria como se piensa. Todos a esa edad lo saben y pasada lo olvidan, pues los problemas y las cuestiones cambian de ambientes y de sentido. Pero para ella nunca cambiaron ni esperaba que lo hicieran, tan solo emprendió camino y entró junto a sus dos mejores amigas lista para emprender los tediosos estudios de un nuevo día.


Capítulo Uno


El timbre sonó un par de veces a la par de que las tres amigas se adentraban en el aula de clases, dirigiéndose sin trastabillar hasta sus asientos.
Ino se sentó a la fila a la derecha de Sakura, como siempre. La pelirrosa en la fila central a unas cuatro bancas atrás de la principal y Hinata justo al frente de ella. Dejaron sus mochilas acomodadas en la banca y tras un comentario inocente de la más dotada de sus amigas las otras dos se rieron, a par de que el resto de sus compañeros entraban al aula.
—¿De qué va el chiste? —quiso saber un chico de tez blanca, sentándose frente a Ino y tomándole suavemente la mano para besársela.
—Hola, Sai —respondió en su lugar la pelirrosa, sonriendo ante la pareja que cada vez parecía más cercana y que se demostraban afecto tomándose de las manos.
Por otro lado, un rubio de mirada celeste llegó y se recargó sobre la butaca de cierta chica nerviosita, por lo que ante la reacción alterada de esta todos rieron y el mismo chico la miró curioso.
—Oye, Hinata —habló el chico, en tono de berrinche—, no me has dejado pagar la cuenta el sábado… me va que la pago a la próxima, ¿vale? —informó él, por lo que la jovencita apenas asintió nerviosa.
—¿Ya estás pensando en tu siguiente cita y se te ha olvidado que tenemos exámenes la próxima semana, idiota? —mencionó un tercero, tan frío como siempre, pero con ese toque de gracia que no se le podía arrancar.
—¡Muy cierto, Naruto! Apuesto a que no has estudiado ni un poco —enfrentó la ojijade divertida, para saludar al pelinegro que recién había entrado con apenas un gesto de la mano—. Deberías aprender de Sasuke… te apuesto a que él ya ha estudiado al menos el primer tópico de cálculo.
—¡Bah! Pero si este tonto siempre se adelanta demasiado a las cosas… Pero verás que no le sale tan bien el asunto en anatomía —espetó aquél.
—Lo dices como si tú tuvieses ventaja en cualquiera de esas materias, Naruto —dijo Ino, entre divertida y burlona—. La única persona que podría pasar esos exámenes con excelencia es Sakura.
—Basta, no digas tonterías —pidió ella, moviendo la mano frente al rostro para restarle importancia—, además, Sasuke es tan bueno como yo en cualquier materia…
—Pero anatomía me ha estado dando problemas —respondió por su propia cuenta el moreno, ante lo que Sakura le miró—. Aunque… para eso te tengo a ti, ¿no, Sakura?
—Oh… ¿Perdón, Sasuke? ¿A qué te refieres? —soltó Ino con una expresión traviesa, a lo que el moreno la miró de soslayo y luego se volvió a Sakura.
—Dime, ¿estarás libre este fin de semana? Seguro que Ino estudia con Sai y Naruto sustituirá su cita con esto —quiso justificar—, entonces a como yo necesito ayuda en anatomía, me vendría de maravilla tu compañía el domingo —finalizó y, mientras lo decía, terminó sentándose al otro lado de Sakura—. ¿Qué dices, Haruno? ¿Serás la primera chica en mucho tiempo enseñándome de anatomía?
—Así no se pide un favor, Sasuke —respondió la pelirrosa, intentando verse lo menos afectada posible ante las palabras del pelinegro—, pero, ya que insistes, te otorgaré tal gusto, mi buen amigo —le guiñó entonces un ojo.
—Con una condición —agregó Ino por su cuenta, saltando del asiento sobre Sakura para alcanzar a ver a Sasuke de cerca—, nos acompañarás esta tarde como pareja de Sakura al centro comercial… te negaste toda la semana pasada que teníamos libre, hoy nos vengaremos.
—¡Ino! —exclamó la recién nombrada, haciendo puchero, para volverse donde Sasuke y sonreírle en una mueca—, no tienes que hacerlo, Sasuke…
—Está bien —respondió él, encogiéndose de hombros—. Hoy será. A las cinco en el centro comercial, ¿no? No tendré tiempo para comer tras la práctica, pero ya lo haré estando allá —se arregló todo, pero Sakura no borró su mueca y en ello llegó el profesor.
—Prometo compensarte —murmuró ella, ante lo que él sonrió, con ese deje de superioridad que le caracterizaba.
—El domingo en mi casa —fue su respuesta—. Itachi no estará, así que te tocará hacer la comida, Sakura… ¿te molesta? —ella negó con la cabeza y sonrió, aunque en ello empezó la clase.


Tras las clases las chicas se fueron a casa para cambiarse mientras los chicos estaban en la práctica de baloncesto. Tras el entrenamiento ellos fueron a alistarse y al final se alcanzaron en el centro comercial.
Ino había obligado a Sakura a ponerse realmente linda, de hecho todos sabían sobre lo sucedido entre Sakura y Sasuke en quinto grado sin olvidar que se olían que a la chica el moreno seguía gustándole. Al final, la pelirrosa fue enfundada en un vestido rosado algo corto con diseño floreado y un suéter carmín, acompañado de unas zapatillas de tacón bajo color negro. Ino llevaba una polera de tirantes con grabado de cuadros en varios tonos lilas, con una falda de mezclilla cuyo cinturón era carmín y sobre la polera una blusa amarrada a la cintura, calcetas altas del color de su polera y unos zapatos carmín cerrados te bajo tacón. Por su parte, Hinata siempre iba muy casual a con su estilo, en este caso con una blusa azul de mangas largas, unos pantaloncillos cortos color beige y zapatos blancos de piso que hacía juego con su bolso.
Las tres chicas atravesaron la puerta principal justamente a las cinco, como se había acordado, y anduvieron entre chiste y plática hasta la fuente de sodas, donde acordaron verse. Entonces los detectaron en la fuente que estaba al centro de la sala, Sai se levantó y anduvo a recibir a Ino, mientras que Naruto se quedó sentado alegando quién sabe qué con Sasuke que no había reparado en que podría tomar asiento.
Tras un par de segundos, Sasuke cayó en cuenta de la presencia de las chicas y se giró a ver para saludar con un gesto, mientras que Naruto hizo su desastre sin levantarse.
El primero siempre había sido impecable, llevaba una camisa gris de manga larga y cuello alto, con jeans y zapatos oscuros. Naruto era muy desastroso hasta para esto, con una camisa azul y un abrigo naranja, jeans oscuros y tenis blancos. Por su parte, Sasuke no paraba de lucir como una estrella de rock, llevaba una camisa blanca y encima un abrigo negro sin abrochar, de jeans y zapatos de vestir negro. Varias chicas se notaban interesadas en él, lo cual ya no era sorpresa para nadie del grupo.
—Oye, Hinata —le llamó el rubio, levantándose para rodearla con un brazo sobre los hombros—, recuerda que hoy pagaré tu cuenta también, ¿vale?
—S-sí —tartamudeó ella, llevándose una mirada a la corta cabellera, con nerviosismo, sonrojada de pro sí y sin saber muy bien a dónde mirar.
—¿Qué tal si vamos a comer? Nosotros no hemos probado bocado desde el almuerzo y tras el entrenamiento se abre el apetito —comentó el moreno, ante lo que Sakura le sonrió y asintió, entonces él se acercó un poco a ella—. Tomémoslo como una cita: yo me encargaré de tu cuenta —y ante ello, Sakura enrojeció.
—No es necesario, ya te hice venir —intentó ella, él le sonrió.
—Será una cita de amigos… yo me encargo, andando —insistió el pelinegro, para meterse las manos a los bolsillos.
—Anda, Sakura, los chicos tienen hambre —le llamó Ino, aferrada al brazo de su novio, para lo que recargó su cabeza en su hombro y comenzaron a moverse hacia la cafetería, sentándose todos juntos en una mesa grande.
Cada quien hizo su pedido y en menos de una hora se vieron terminado, charlando entre sí de un par de asuntos triviales o de la escuela.
—Oye, Sasuke… ya sé que no te gusta que hablemos de esto, pero si tienes novia, ¿no deberías traerla con nosotros? —espetó Ino, a cuestas de saber que era un tema prohibido para el pelinegro que se limitó a beber un poco de su soda.
—Eso sería egoísta, ¿no te parece? —Fue su respuesta, llevándose las miradas curiosas de los chicos—. Solo piénsalo… Tú sales con Sai, Naruto y Hinata están empezando a hacerlo, si yo trajera a una chica sería como desplazar a Sakura —entonces esta última reaccionó—, eso sin olvidar que ya se los he dicho un millón de veces: no tengo novia.
—Venga… pero si te hemos visto con esa chica del aula tres, la pelirroja —refunfuñó ella, sin caer en el engaño de Sasuke—. ¿Cómo era que se llamaba? Ah sí, Karin… ¿Cómo puedes decir que no es tu novia? Todo el mundo habla de ustedes de un montón de formas y la hemos visto en tu casa un par de veces.
—Te he dicho que no tengo novia —repitió él, mirándola con seriedad, de soslayo, para volver a tomar de su bebida—. Karin es solo una amiga…
—¿Una amiga con la que te besas, Sasuke? —fue audaz. A Ino no se le escapaba una y los chicos lo sabían de sobra, pero el asunto se estaba poniendo tenso.
—Venga, venga —interrumpió Sakura, sonriendo—, dejen las tonterías: Sasuke, no tienes que preocuparte por mí así que, por favor, trae a tu amiga la próxima vez —Ino dirigió una mirada algo sensible hacia Sakura—, y tú deja de molestarlo… Si saliesen y yo estuviese de más tan solo no vendría para evitar ser una molestia o invitaría a alguien más, como a Kiba, por ejemplo.
—Tú jamás serías una molestia —respondió Hinata, como apoyo a Sakura para cambiar el tema—, yo estaría con gusto a tu lado.
—Eso sería muy egoísta —comentó Sai, divertido.
—Es verdad —agregó Sakura, entre risas—, pero venga… ¿ya han terminado todos? Deberíamos andar a hacer algo más, ¿no?
—¡Sakura tiene razón! Vamos a la zona de juegos, a que sí —agregó Naruto, enérgico y mirando a Hinata, por lo que la chica asintió suavemente.
—Entonces andando —dijo Ino, ante lo que se levantaron todos, en ese ambiente de parejas. Ino se fue amarrada al brazo de su novio que igual procuraba tenerla cerca, Naruto parecía más bien llevar a Hinata por la fuerza aunque ella encantada y, finalmente, Sakura y Sasuke lucían como un par de buenos amigos charlando mientras caminaban de algún asunto de la escuela.
No tuvieron que ir muy lejos, pues el área de juegos estaba apenas a unos metros tras la fuente central, ya que la zona de entretenimiento estaba justo frente a la comida. Ya se sabía cuál sería el resultado de unos minutos ahí: Naruto sacaría su espíritu competitivo en contra de Sasuke, como de costumbre, cosa que pronto afloró en la mesa de pingpong.
—Verás cómo te partiré el trasero, tonto —aseguró el rubio golpeando la pelota contra Sasuke imponiendo bastante ímpetu en sus acciones.
—Claro, idiota —respondió el pelinegro, no muy convencido de aquella sentencia, para responder al lanzamiento de su amigo de una forma bastante tranquila.
—Apuesto a que ganará Sasuke —invitó Ino, divertida, mientras miraba a los chicos estando tomada de la mano de su novio y ganando la mirada curiosa de Hinata.
—¿Por qué  piensas eso, Ino? —quiso saber la joven muchacha, por lo que Ino rió con cierto toque de ironía.
—Solo considéralo, Hinata… ¿en cuantas ocasiones le ha ganado Naruto a Sasuke? ¡Ninguna! Así que es obvio el resultado –bromeó, por lo que Hinata desvió un poco la mirada hacia Naruto—. El chico que te gusta no es tan fuerte, a final de cuentas…
—Venga, eso ha sido muy duro —dijo Sai, sonriendo leve—, además, hay que reconocer el empeño que Naruto pone siempre para estas cosas, sobre todo si la pelea es contra Sasuke, ¿no? E igual a Sasuke le agrada, se motivan mutuamente, tal vez por eso a Hinata le guste —instó, por lo que la de ojos perla enrojeció.
—Independientemente de ello —intervino la pelirrosa—, Sasuke ganará.
—¿Por qué lo dices con tanta seguridad? —preguntó Sai cuando Hinata dirigió una mirada confusa a su amiga.
—Has olvidado quién los ha tolerado todos estos años —alardeó—, y Sasuke siempre ha mostrado ser superior… además, este no es un juego de seriedad —agregó Sakura, tomando seriedad—, en una ocasión, Naruto estuvo a nada de vencer a Sasuke por razones que podría considerarse muy serias para él.
—Dígase tú —agregó Ino, por lo que Hinata bajó un poco la mirada.
—Así es… mientras no tenga una motivación de gran fuerza como palanca, Naruto no tiene la capacidad de esforzarse como es su naturaleza, si no es algo de gran importancia no le impone demasiado esfuerzo y, como este es un juego común y corriente, es seguro que Naruto perderá —dijo divertida, para encogerse de hombros.
—No —musitó Hinata, captando la atención de los chicos y robándole una sonrisa suave a Sakura, por lo que la chica levantó la vista y se acercó a Naruto junto a la mesa, mirándole con admiración—. Naruto… ¡puedes hacerlo! —le animó.
—Oh —emitió Sai, divertido—, ¿pretende ser una motivación para Naruto?
—Así es —respondió Sakura—, pero eso es injusto… no están igualados.
—Entonces has que se igualen, Sakura —invitó Ino, traviesa, para apretar un poco más a Sai—. Esto es divertido…
—Claro —respondió la ojijade, para acercarse a Sasuke y levantar una mano al cielo, sosteniendo su bolso con la otra—. ¡Véncele, Sasuke! —exclamó, captando la atención de Hinata, y a la vez ambas la atención de los chicos. Acto seguido, Hinata miró a Naruto con mayor determinación.
—Tú puedes… ¡Eres el mejor, Naruto! —insistió, con ambas manos en el pecho, por lo que ante las animadoras, la atención del resto de la gente se dirigió a la mesa de pingpong, rodeándoles así entonces—. ¡Puedes ganar!
—¡Sasuke, demuéstrale cómo se juega! —Instó Sakura, para dejarle el bolso a Ino y volver rápido haciendo una pose—. ¡Sasuke, Sasuke! —empezó porra, y Hinata le miró.
—Naruto… ¡Haré ramen para que lo comas mañana en el almuerzo! —le ofreció, sabiendo que era la debilidad de Naruto, por lo que Sakura reaccionó y miró a todos lados pensando cómo ayudar.
— Sasuke, tienes que ganar —suplicó, con una mirada encantadora—, y prometo hacer la comida para ti e Itachi durante una semana y toda la temporada de estudios.
—Basta, Sakura —pidió Sasuke, con una sonrisa divertida, mirándola de soslayo de una forma traviesa—, haremos un mejor trato, tú tranquila —aunque apenas ellos dos pudieron escucharlo, la pelirrosa sintió cierto peligro en esas palabras, pero resultó tentador, por lo que solo dejó enrojecer sus mejillas y asintió, regresando a con Ino y dejando a Hinata animar a Naruto.
—Sakura, ¿por qué te has rendido tan fácilmente? —preguntó Ino, divertida, entregándole el bolso.
—Porque Sasuke ganará —respondió ella, tomando el bolso y observando a los chicos, ante lo que Sai se rió entre dientes.
—Sasuke ganará para Sakura —aseguró, ante lo cual la joven le miró de inmediato—, a él no le interesa demasiado la victoria, solo le interesa el no perder, pero siendo que ustedes dos intervinieron, ahora tiene algo que demostrarte.
—Deja de molestarla, Sai —pidió Ino, divertida.
—Piénsalo —respondió el chico—, la razón de que Sasuke siempre venza es en parte que Sakura siempre está ahí —ante ello, la chica miró a Sai de forma confusa, pero un grito de euforia del ahora público para Sasuke y Naruto la sacó de sí misma.
—¿Quién ha ganado? —Preguntó Sakura, acercándose entre la gente para ver más de cerca, observando a Hinata junto a Naruto, sonriéndole encantada, por lo que Sakura giró a ver a Sasuke que permanecía parado, con una expresión seria hacia Naruto—. ¿Sasuke? ¿Quién venció? —le preguntó algo confusa, por lo que él la miró.
— Sasuke —escuchó la voz de Naruto, detrás, por lo que ella le miró un momento y se quedó riendo entre dientes—. ¡Maldito bastardo de mierda! —Le gritó, con un pequeño y redondo moretón en la frente—, ¡eso no ha contado, ha sido falta!
—Sé un buen perdedor, Naruto —pidió el pelinegro, sonriendo con superioridad y llevando una mano a la cadera, por lo que Sakura pegó un grito de emoción y saltó hacia él.
—¡Sabía que ganarías, Sasuke! Eres el mejor —exclamó ella, mirando sobre el hombro a Naruto y Hinata, mientras que esta última le ponía una vendita al rubio en la frente, por lo que rió, no muy consciente de tener al pelinegro bien sostenido del cuello.
—Aún te haré ramen para el almuerzo —dijo Hinata, haciendo enternecer a Sakura, que al sentir una mano en su espalda, giró al frente y se percató de lo cerca que estaban.
—Oh… lo siento —dijo, ruborizada y alejándose un poco, por lo que él desvió la mirada a un lado sin decir nada. Sakura suspiró sin mucha sorpresa, pues conocía al chico de hace unos años ya y sabía de sobra cómo se comportaba.
—Te dije que Sasuke ganaría —mencionó Ino para Sai mientras se acercaban tomados de la mano, observando como el resto de la gente se alejaba de poco en poco, para mirar a los chicos y negar con la cabeza—. Tan competitivos como siempre… ¿Qué acaso no pueden comportarse un poco?
—Lo lamento, Ino —respondió Sakura, sonriendo y mordiéndose el labio inferior mientras se tallaba la nuca.
—A ti solo por alcahueta, no deberías apoyarlos tanto —riñó la rubia—, que estés acostumbrada a que hagan esto no significa que se lo festejes, Sakura. Pero dejémoslo así… ¿Qué dicen si vamos a ver una película?
—Lo siento, pero no puedo acompañarlos —mencionó Sasuke, que parecía escribir un mensaje de texto—, tengo que estar en casa en una hora o Itachi me matará. Parece que acaban de llegar sus amigos y tengo que ayudarlo en unas cosas. Será otro día —se justificó, por lo que Ino infló las mejillas.
—Eso quebranta el contrato, Sasuke —le acusó Ino—. Se suponía que venías a acompañarnos para que Sakura no se sintiera de más.
—No pasará eso —contestó la pelirrosa—, me iré con Sasuke, debo terminar una tarea así que es perfecto —dijo Sakura, sonriendo, por lo que Ino suspiró—. Anda, nos veremos mañana, ¿vale?
—De acuerdo —respondió la rubia no muy convencida, por lo que Sakura sonrió y se despidió de los chicos con un gesto antes de acompañar a Sasuke.
Saliendo del centro comercial se dirigieron a la estación del metro, compartieron un par de breves conversaciones y Sakura obtuvo los detalles respecto al asunto que Sasuke debía atender en casa.
Tras unos minutos, los chicos bajaron del tren y Sasuke se decidió a primero encaminar a Sakura hasta su casa pues no era correcto dejarla ir sola por la noche.
—Siempre te preocupas demasiado —comentó ella, mirándole acusadora, por lo que él le restó importancia al encogerse de hombros.
—Eres una chica —comentó, tan simple como ello, por lo que Sakura rodó los ojos con impaciencia—. Además… eres mi mejor amiga —dejó ir, por lo que ella sonrió y se ruborizó un poco—. Por cierto… sobre mi premio por haberle ganado a Naruto hoy… —Sakura reaccionó.
—Ah, es verdad, dijiste que tenías un mejor trato —comentó ella, mientras se detenía a la puerta de su casa y Sasuke solo asintió—. ¿Cuál será?
—Tendrás que ayudarme a estudiar durante todo el ciclo —dijo él, mirándola con seriedad—, sabes que anatomía y textos de la literatura no se me da, así que sería de mucha ayuda que me ayudaras el resto del tiempo.
—Vale —respondió Sakura, sonriendo—, ¿empezamos este fin de semana?
—Claro —dijo Sasuke, esbozando una suave sonrisa—. Tengo que irme —le informó, por lo que Sakura asintió—. Nos veremos mañana en la escuela.
—De acuerdo —dijo Sakura, abriendo la puerta, girándose de vuelta para despedir a Sasuke—, cuidado en el camino —Sasuke asintió, se acercó a Sakura tomándole por el rostro y dejó un beso en su frente.
—Descansa —le soltó y, entonces, se fue.
Mafi
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